La salida del general José Quiroz Dávila se produce en medio de graves cuestionamientos por la falta de control institucional, denuncias de corrupción policial y el incremento de la criminalidad en la región.
La crisis en la seguridad de Cajamarca alcanzó un punto crítico con el cambio del general José Quiroz Dávila, cuya gestión estuvo marcada por constantes escándalos y un evidente debilitamiento de la autoridad policial.
Durante su permanencia en el cargo, se registraron múltiples casos de efectivos policiales involucrados en actos de corrupción, lo que generó indignación ciudadana y puso en entredicho la credibilidad de la institución. Las denuncias por presuntos vínculos entre policías y organizaciones criminales agravaron aún más el panorama.
A ello se suma el avance descontrolado de la minería ilegal, que operó prácticamente sin freno, evidenciando la ausencia de estrategias eficaces para enfrentar este problema que afecta gravemente a la región.
El periodo también estuvo marcado por el incremento de hechos delictivos, como muertes, secuestros y asaltos, generando una creciente sensación de inseguridad entre la población.
Uno de los aspectos más preocupantes fue la pérdida de liderazgo dentro de la propia institución policial. Según diversas fuentes, varios jefes de comisaría ignoraban las disposiciones del general, reflejando una grave crisis de autoridad y disciplina interna.
La remoción de Quiroz Dávila abre ahora un nuevo capítulo para la Policía Nacional en Cajamarca, en medio de la expectativa ciudadana por una gestión firme que logre recuperar el orden, la confianza y la seguridad en la región.
Fuente: Jaime Abanto Padilla
