✍🏽 Varios sitios protegidos son invadidos por cientos de mineros que operan dentro de ellos o en sus zonas de amortiguamiento. El Estado desprotege estas áreas de valor natural para el país y el Congreso impulsa normas que favorecerían la expansión de la ilegalidad.
➡️ En Cajamarca, la minería pone en peligro la diversidad del Santuario Nacional Tabaconas Namballe, porque contamina ríos con metales pesados, deforesta cabeceras de cuenca y degrada un ecosistema de páramo y bosque de neblina, hábitat del tapir de montaña, una especie en peligro. Hay impacto en el río Samaniego y en la quebrada Machete, frontera con Piura, donde se destruye el “colchón” hídrico del páramo por la presencia de mercurio y sedimentos que comprometen la calidad del agua para consumo humano y riego en los distritos de Tabaconas y San Ignacio.
El Santuario Nacional Tabaconas Namballe (SNTN) no es solo un área protegida; es la «esponja hídrica» de la región Cajamarca. Con más de 29,000 hectáreas, este santuario alberga un ecosistema binacional que comparte con Ecuador, siendo uno de los pocos lugares en el mundo donde el páramo y el bosque de neblina convergen en perfecta armonía.
Es el último refugio de especies emblemáticas en peligro crítico, como el tapir de montaña (Tapirus pinchaque) y el oso de anteojos. Sus suelos capturan el agua de las nubes, alimentando los ríos Tabaconas y chinchipe, los cuales son el motor de la agricultura y la vida humana en San Ignacio y Jaén.
A pesar de su importancia, el santuario enfrenta hoy su hora más oscura. La minería ilegal ha pasado de ser una amenaza externa a una incursión directa que genera daños irreversibles.
La actividad minera en zonas como el río Samaniego ha introducido metales pesados como el mercurio en el ciclo del agua. El daño no es solo ambiental; es un riesgo de salud pública para las comunidades que dependen de estas cuencas.
El ruido de maquinaria industrial y la presencia de campamentos ilegales han roto la tranquilidad de los corredores biológicos. El tapir de montaña está siendo desplazado hacia zonas donde queda expuesto a la caza furtiva.
Operativos realizados en lo que va de 2026 han revelado que ya no se trata de minería artesanal, sino de redes organizadas con maquinaria de alto impacto que
✅ Más zonas afectadas
Unos mil mineros ilegales están destruyendo la Reserva Nacional de Tambopata, en Madre de Dios. Según un estudio de Conservación Amazónica (ACCA), solo entre 2025 y los primeros meses de 2026 desaparecieron más de 500 hectáreas de bosques amazónicos en esta reserva. Las imágenes satelitales de ACCA muestran decenas de campamentos, infraestructura minera y maquinaria pesada ocupando esta área natural protegida que el Estado no protege. “Es especialmente preocupante que una parte importante del avance de la minería ilegal se esté registrando dentro de la reserva y en zonas cercanas a puestos de control”, explica Sidney Novoa, director de tecnologías para la conservación de ACCA.
A poca distancia de Tambopata, entre Puno y Madre de Dios, los mineros ilegales destruyen el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Cerca de 500 hectáreas fueron deforestadas dentro y alrededor del área protegida, muy cerca del río Inambari y la comunidad de Kotsimba. La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Puno identificó hasta 18 puntos de minería ilegal que colindan con la zona de amortiguamiento del parque. Estas actividades continúan expandiéndose sin control hacia sectores sensibles. El uso de mercurio destruye el hábitat de peces y taricayas y obliga a migrar al lobo de río.
En Quebrada Honda y Cajavilca (Áncash), contaminan cabeceras de cuenca y aceleran el retroceso glaciar en el Parque Nacional Huascarán, así como amenazan glaciares, lagunas, pastizales, matorrales, bofedales, zorros andinos, pumas y venados. En este parque, los mineros también avanzan hacia zonas altoandinas de Recuay y Pallasca. Según OjoPúblico, entre 2016 y 2020, el Ministerio Público destruyó en Quebrada Honda campamentos, equipos, herramientas y minerales de 23 minas ilegales.
Pasa lo mismo con la Reserva Nacional de San Fernando, en Marcona, Nasca (Ica), donde el incremento de la minería informal afecta la fauna marina. San Fernando es el hogar de especies tan emblemáticas y frágiles, como el pingüino de Humboldt. En marzo de este año, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Ica destruyó ocho campamentos rústicos y un socavón vinculado a la minería ilegal en el sector sur del cerro Huaricangana, dentro de la reserva nacional.
La minería ilegal también avanza sobre el área protegida de las Líneas de Nasca y destruye geoglifos, acueductos y zonas arqueológicas que sobrevivieron más de dos mil años. En Tulín instalaron una planta minera cerca de un geoglifo trapezoidal, mientras que, en Quemazón, Socos y Los Paredones se registran detonaciones con dinamita, apertura de zanjas y perforaciones profundas. Leonardo Fabio Rojas Escajadillo, conocido como el Caminante del desierto, denuncia que el Estado no protege el patrimonio y solo reacciona cuando el daño ya es irreversible.
En Puno, la zona de amortiguamiento del lago Titicaca está siendo invadida por mineros ilegales. Reportes del Sernanp advierten la expansión de esta actividad ilícita desde hace más de una década, que amenaza especies como la rana gigante y aves acuáticas andinas, así como extensas hectáreas de totorales. Según especialistas y organismos ambientales, si no hay una respuesta estatal efectiva, el daño será irreversible.
La Reserva Paisajística Subcuenca del Cotahuasi es otra área natural ubicada en Arequipa que está en permanente riesgo. Inclusive en años anteriores se hicieron labores de interdicción y se destruyó maquinaria y equipos empleados por la minería ilegal.
✅ Un Estado debilitado
Para el abogado especialista en temas ambientales y miembro del Observatorio de Minería Ilegal (OMI), César Ipenza, varias leyes aprobadas por el actual Congreso facilitaron el avance de esta minería. Explicó que el auge de la minería ilegal en zonas protegidas obedece al precio récord del oro, que ha superado los 5 mil dólares la onza, a la reducción a cero soles del presupuesto para la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, y al debilitamiento del Ministerio del Ambiente y del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas. “Si no hay esta capacidad de los operadores y actores de la interdicción, difícilmente podrán operar en estas zonas”, señaló.
Según Ipenza, todavía existe una visión equivocada sobre la importancia de las áreas naturales protegidas y tampoco hay conciencia de que la protección de estos espacios está garantizada por la Constitución.
En medio de esta catástrofe en áreas protegidas, el Congreso busca aprobar una norma (Proyecto de Ley 3377) para autorizar o facilitar concesiones mineras en Madre de Dios, formalizando mineros con REINFO que actualmente operan sin permiso. Eso solo alentará la expansión descontrolada de esta actividad en la Amazonía.
