La Red de Estudios para el Desarrollo (Redes) advirtió una paradoja en el desempeño reciente del sector minero: mientras el valor de las exportaciones de minerales como el oro y el cobre alcanzó niveles históricos cercanos a los 62 mil millones de dólares, la producción formal de ambos recursos muestra señales de estancamiento.
En términos productivos, el oro registró una ligera caída de 0,7% el último año respecto al periodo previo, mientras que el cobre apenas creció alrededor de 1%. Este comportamiento contrasta con la fuerte demanda internacional, especialmente impulsada por la transición energética y el aumento en el uso de tecnologías limpias.
Según explicó el economista Franco Saito, esta situación responde principalmente a dos factores. Por un lado, el incremento sostenido de los precios internacionales, en especial del oro, que es considerado un activo refugio en contextos de incertidumbre global. Por otro, la falta de expansión de la minería formal mediante nuevos proyectos o ampliaciones de operaciones existentes.
El especialista señaló que, pese a contar con una cartera amplia de proyectos, estos no logran concretarse debido a trabas administrativas y procesos excesivamente largos. Estudios del Instituto Peruano de Economía estiman que el desarrollo de una mina en el país puede tardar más de seis décadas desde su descubrimiento hasta el inicio de operaciones, un plazo considerablemente mayor al promedio internacional.
A ello se suma la inestabilidad política, que impacta directamente en la continuidad de las políticas públicas. Los constantes cambios en el Ministerio de Energía y Minas provocan la revisión reiterada de procesos y retrasan decisiones clave. Esta situación también debilita la lucha contra la minería ilegal, cuya expansión no solo genera daños ambientales, sino que además desalienta la inversión formal en el sector.
Fuente: DIPROMIN
