En el contexto de la actual campaña electoral y la crisis política reciente, el Perú atraviesa una grave crisis energética que ha evidenciado la fragilidad del sistema. Un incidente en un ducto de gas bastó para paralizar parte del país, revelando la alta dependencia del gas —que representa cerca del 50% del consumo energético— y la ausencia de planificación a largo plazo.
El exministro de Energía y Minas, Carlos Herrera Descalzi, advirtió que el principal problema es la falta de una política energética sostenida, agravada por la inestabilidad política: en los últimos 10 años, el país ha tenido múltiples presidentes y ministros, lo que ha impedido desarrollar estrategias de largo plazo en un sector que requiere al menos una década de planificación.
Uno de los puntos más críticos es la limitada reserva de gas natural, que alcanzaría solo para unos 10 años. Además, la sobre regulación, la burocracia y el temor de los funcionarios a tomar decisiones han frenado la exploración de nuevos yacimientos. De no encontrarse nuevas reservas, el país tendría que importar gas, lo que elevaría significativamente los costos de energía.
El especialista también cuestionó decisiones pasadas, como permitir la exportación de gas sin garantizar reservas suficientes, lo que incrementó la dependencia de un solo yacimiento y un solo ducto.
Frente a este panorama, Herrera Descalzi planteó la necesidad de impulsar una política agresiva de exploración y apostar por el desarrollo de la energía hidroeléctrica, considerando el alto potencial del país. Asimismo, destacó que el Perú podría convertirse en una potencia energética si aprovecha sus recursos naturales y desarrolla proyectos a largo plazo.
Finalmente, enfatizó que el país aún está a tiempo de corregir el rumbo, pero requiere estabilidad política, instituciones técnicas sólidas y decisiones estratégicas inmediatas, para evitar que la crisis energética se convierta en un problema permanente que frene el crecimiento económico.
