El economista y docente universitario Víctor Vargas Vargas realizó un análisis crítico sobre la situación actual de la minería en Cajamarca, señalando que la región ha dejado de ser el emporio minero que fue en años anteriores. Según explicó, las empresas mineras que operan hoy son prácticamente las mismas y no existen nuevas operaciones en marcha, lo que ha provocado que las inversiones se encuentren estancadas.
Vargas precisó que la actividad minera aún se sostiene no por la llegada de nuevas inversiones, sino por el buen precio de los minerales en el mercado internacional, factor que ha permitido dar cierta sostenibilidad a los negocios. Sin embargo, advirtió que una eventual caída de los precios tendría consecuencias graves, al punto de llevar el proceso minero en Cajamarca “prácticamente a cero”.
El economista indicó que esta situación también impactaría directamente en la minería informal e ilegal, la cual —según sostuvo— se sostiene principalmente por el incremento de los precios de los minerales. Una reducción de estos precios no solo pondría en crisis a las empresas formales, sino que haría desaparecer la minería ilegal. En ese sentido, consideró que tal vez no sea una acción directa del Estado la que frene esta actividad, sino el propio comportamiento del mercado.
Vargas también cuestionó lo ocurrido con el proyecto Conga, recordando que en 2010 fue paralizado bajo el argumento de la defensa del medio ambiente. Actualmente, señaló, esa zona estaría invadida por mineros ilegales a quienes no les interesa la protección ambiental, mientras que quienes antes defendían el medio ambiente “ya no dicen nada”. Incluso, afirmó que no sería extraño que algunos de esos defensores se hayan convertido en mineros ilegales.
Finalmente, el docente universitario advirtió que esta realidad perjudica seriamente a la economía del país y de la región Cajamarca: menos impuestos para el Estado, menos empleo para las familias, menos compras para los proveedores y menos servicios en general. Agregó que existe la percepción errónea de que Yanacocha sigue operando como en 2010, cuando en realidad el achique de sus operaciones genera impactos económicos en todos los niveles. “Al final, todos nos vemos afectados”, puntualizó.
Fuente: HABLA CAJAMARCA
