Ha pasado un año desde que el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) dio luz verde al primer Informe Técnico Sustentatorio (ITS) para una serie de modificaciones en la unidad minera Tantahuatay, una operación de tajo abierto dedicada a la explotación de oro y plata, que es operado por la Compañía Minera Coimolache (afiliada y gerenciada por Buenaventura). A puertas de iniciar el 2026, ¿qué nuevos cambios se pretende efectuar en esta mina?
Ahora, la empresa presentó ante la autoridad ambiental el Segundo Informe Técnico Sustentatorio (ITS) de la Tercera Modificación del Estudio de Impacto Ambiental (MEIA) de Tantahuatay, con el objetivo de introducir ajustes técnicos orientados a la optimización de la operación.
En términos generales, la propuesta plantea la ampliación del tajo Tantahuatay, junto con la revisión y evaluación de las investigaciones geotécnicas, con el fin de actualizar la base de datos existente. Este proceso permitirá definir, indicó el ITS, los parámetros geotécnicos de resistencia de los materiales que conforman la ampliación del tajo y, sobre esa base, realizar el análisis de estabilidad física conforme al diseño propuesto.
De manera complementaria, también se incorpora la evaluación de los riesgos asociados a la actividad sísmica, el desprendimiento de fragmentos de roca y la inestabilidad de taludes, así como otros riesgos operativos típicos vinculados a la ampliación del tajo.
