El especialista en seguridad y analista político, José Luis Gil Becerra, advirtió que la minería ilegal en el Perú atraviesa un peligroso proceso de fortalecimiento y expansión, impulsado por su estrecha alianza con el crimen organizado transnacional. Según el experto, esta actividad ilícita ha dejado de ser operada únicamente por pequeños grupos de facinerosos para convertirse en el motor económico de grandes organizaciones criminales que hoy controlan gran parte del proceso.
Para Gil Becerra, la evolución de este fenómeno es alarmante y se manifiesta incluso en zonas urbanas, citando como ejemplo los recientes robos de oro procesado en las calles de Lima. Estos incidentes, señaló, son una prueba clara de que el Estado peruano no ha logrado intervenir la cadena completa de la minería ilegal, fallando en el control desde la etapa de exploración hasta la comercialización final.
En el ámbito político, el analista lamentó la falta de visión de los actuales candidatos, asegurando que ninguno ha planteado una estrategia integral para frenar el flujo del material aurífero desde que sale de la mina hasta su exportación ilegal.
“De no ponerse las pilas, esta economía subterránea seguirá otorgando a las mafias una mayor potencia de fuego y una preocupante capacidad para corroer las instituciones públicas y la sociedad civil, advirtió en diálogo con RCR.
Finalmente, Gil Becerra lanzó una alerta sobre la infiltración de estos capitales en la política nacional. Explicó que las organizaciones criminales han escalado desde el control territorial y la coacción de autoridades locales —a quienes amenazan de muerte si no ceden a sus intereses— hacia esferas más altas como el Congreso y el Gobierno Nacional mediante el financiamiento de candidatos.
«Esto va a seguir creciendo», subrayó, enfatizando que, sin un combate frontal a la minería ilegal, el progreso del país se verá seriamente comprometido.
